Apareciste un día, de la nada, y como de la nada te aprendí amar.
Me fui envolviendo en una maraña, de sentimientos.
Casualidad, bella casualidad..
El amor llegó, y con ello, el deseo, el sueño, de tenerte conmigo.
Te he dicho que mi cama está vacía,
esa cama que ocupas noche a noche espiritualmente.
Y haces que sucedan tan maravillosas experiencias en mí.
Cuando cierro mis ojos, abrazo mi almohada,
te veo venir hacia mí, parado al pie de mi cama,
me levanto, te tomo en mis brazos, acaricio cada parte de tu cuerpo,
mis labios son como olas que arrasan tu cuerpo violentamente..
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